z24. El sabor de lo prohibido Crónica I del Maravillas
Esa mañana la lluvia había amainado y la brisa refrescaba el ambiente, aliviando la opresión del calor. Entonces, como entusiasta de los libros, dirigí mis pasos hasta una feria de pueblo en donde compré varios ejemplares a un módico precio. La curiosidad llameaba en mis pupilas. Uno de aquellos libros acaparó particularmente mi atención. Un manuscrito a cerca de Nuestra Señora de las Maravillas. Testimonio, de un suceso histórico, narrado por uno de los avezados marineros abordo y sobreviviente, solo 45, de la desgracia de aquel día. Quiso conservar su anonimato, como un náufrago más y empleó el seudónimo “el Señor de los Olivos”. En su entrelíneas dio a conocer que su rango había sido Maestre. Es decir, el segundo en mando, después del capitán, y cuya responsabilidad era mantener el control y manejo económico de las naves.



