245. La fórmula
Cuando Heberto tiene una idea, no parará.
Un día descubrió que la aceituna es un fruto. “Es como la uva”, expresó, “¿no se te hace raro que no hagan vino con la aceituna?”. Contesté que debía haber una buena razón para eso, que tenía más grasa que agua. “Nadie ha encontrado la fórmula indicada”, afirmó. Contesté que era un ingenuo.
Hijo de familia con chequera infinita, arrancó su empresa. Compró una finca donde se cultivaban excelentes aceitunas y la mejor productora de aceites de oliva de cualquier tipo incluyendo el de orujo. Consiguió más fondos, contrató a bioquímicos y otros especialistas.
Al año me invitó a la presentación de Vin-o-live, su exclusiva marca de vinos y licores. La campaña publicitaria previa fue impresionante: radio, televisión, streaming, redes sociales, etc.
En la zona VIP me ofreció una copa de su vino de más de veinte mil euros la botella. La probé y casi vomito: sabía a alcohol, azúcares y un toque de aceite de oliva. Expresé mi opinión y él señaló alrededor: influencers, socialités, políticos y demás fauna de ricos y pseudoricos.
Sacó sacar un champagne escondido y brindó: “Ingenuo es aquel que le cree a la fórmula del marketing”.



