242. Olivo

A.

 

Por el mediterráneo, va el navegante en busca de tierra fértil y prospera, cruzando la historia de la humanidad, de la barbarie a la civilización. En medio del cálido verano distingue los árboles de olivo, que fuese en la antigüedad corona de la destreza, y símbolo de paz. Creciendo en sus ramas frondosas se anuncia la cosecha, el nuevo fruto, que viene con sus manos a recolectar; con sorpresa encuentra la piedra preciosa que con años de preparación ha seleccionado el olivo, del que se extraerá el zumo que despertó la atención del mundo, para sacar de la amargura el fino sabor. Con extrañeza lo prueba, lo degusta, y experimenta el juego de texturas, que lo lleva hacia el camino de los dioses. Vuelve en sí, encontrando la razón para no ser errante nunca más.