209. Los reyes y la flor del olivar
En un lugar muy alto en las puntas de la montaña se podían ver todos los reinos de la tierra. Ahí había un rey que tenía un gran jardín, y estaba rodeado de hermosos árboles tan longevos, como el mismo planeta. Este rey tuvo tres esposas ,cada una en diferentes partes de su reino. Con cada una de ellas engendró hijos , que fueron grandes , fuertes y numerosos cómo las arenas del mar.
Cierto día el rey se encerró en sus habitaciones y las nubes cubrieron las puntas de la montaña durante muchos días y noches .Los tres reinos que vislumbraban la montaña pensaban que tal vez ahora que el rey no podía verlos podían acrecentar sus dominios . Y así entre hermanos comenzaron a pelear por la tierra , por los frutos que ésta daba, generando con ello, hambre, enfermedad. La avaricia de sus corazones no se saciaba, querían todo. Todos pensaban que todo les pertenecía nada más a ellos y así siguieron cometiendo delito tras delito. Al notar qué no había sanciones , pensaron que el rey había muerto. Y que por eso ya no podían verlo o verles.
Los 3 hijos mayores de estos reinos decidieron que se tenía que escoger quién sería el sucesor del rey. Solo se decidiría entre primogénitos.
Uno de estos hijos era de piel morena, como su madre, con hermosos ojos azabache, vivía entre grandes dunas del desierto , tenía camellos más altos que una casa con palmeras que daban abundantes dátiles. Era alto y delgado .Muy valiente y sacrificado. Guerrero aguerrido y que no temía morir.
El segundo hijo vivía en unas tierras que manaban leche y miel , criaba ovejas y tenían grandes llanuras como paisaje . A este hijo le gustaba escribir y estudiar y era sabio pero también celoso de lo que consideraba su herencia. Para él , la tierra debía ser grande y suficiente y todos los pueblos debían rendirse a sus pies pues también era guerrero de larga tradición.
El tercer hijo vivía en una zona de bosques , rodeado de ríos y valles, este hijo construyó palacios con fuentes y jardines y rodeo con fortificaciones sus ciudades. Era carismático y aventurero, le gustaba explorar y conocer, pero también era obstinado con todo aquello que descubría, reclamándolo como propio. El creía que todo lo que había conocido , le pertenecía y debían arrodillarse en agradecimiento pues les había traído conocimiento a todos los pueblos bárbaros que destruyó a su paso.
Cada hijo reclamaba ser el mejor, el más diestro, el más fuerte, cada uno pensaba que sus hermanos debían servirle y ellos gobernar. Así que comenzaron a combatir entre ellos buscando quedarse con el poder del reino. Pasó el tiempo y cada hijo fue haciendo cada vez más cosas que dañaban a los otros hermanos y a los otros reinos, por lo que ya no eran capaces ni de hablar.
El día duraba mucho más y los árboles y el agua se iban agotando lentamente. La montaña se llenaba de neblina al grado que los hombres fueron olvidando que estaba ahí.
Una noche se oyó una voz que era llevada por el viento, como un susurro, llegó al oído de cada uno de estos hijos. Y decía que era el momento de parar y volver a la montaña sagrada. Pero que para entrar y poder reclamar el trono tenían que llevar una rama del olivo mágico con una flor y explicar qué significaba esta.
El hijo del desierto consultó en sus libros sagrados que decía que el Árbol que hace brotar Ala en el monte Sinaí es bendito. El aceite se obtenía del lugar llamado Al -masara, la Prensa. Por lo que se volvió Halal, que cumple los preceptos de su fe. Así que partió a buscar la rama ahí.
El hijo que vivía en la llanura busco también en sus escrituras y encontró que desde Noe, que recibió la rama de olivo al término del diluvio esta se convirtió en el signo perpetua de La Paz y la renovación del amor de Dios para su pueblo. Su aceite era conseguido en un lugar llamado Getsemaní que significaba La prensa , y salió en busca del jardín.
El tercer hijo al escuchar las palabras preguntó a sus ancianos y le dijeron que había un huerto de Jerusalén, donde Jesús había tenido aquella noche larga y sola, y donde fue orar antes de vérselas con el gran sacrificio de amor a la humanidad y volverse el aceite que iba a ser prensado por su salvación. Qué tal vez ahí estaba el olivo que buscaba. Salió entonces a este lugar.
Al llegar, todos para su descontento llegaron al mismo sitio. Y vieron que había siete árboles milenarios pero no sabían cuál de todos era el milagroso. De cuál tenían que llevar la rama con la flor. Así que cada uno en su lengua pidió ayuda a su Dios, para saber cuál era el que tenía que llevar. Se prepararon cada uno a pasar la noche como mejor pudieron y se dieron una tregua entre sí. La primera en muchos años.
Entonces de detrás de los árboles aparecieron un grupo de niños mal vestidos pidiendo les diesen un pan, cada uno solicitándolo a estos reyes. Los tres le negaron la ayuda a los niños porque olían mal y no sabían cuánto tiempo iban a pasar esperando la señal para encontrar la oliva mágica. Los niños se fueron de ahí. Y así noche tras noche llegaban a pedirles qué comer o qué beber y nadie cedía. No había señales especiales en los árboles.
Cierta noche que ya se le agotaban los recursos al hijo del desierto, decidió cortar una rama de cada árbol con alguna flor sin abrir, alguna de esas sería del árbol mágico y partiría ya de ahí. Los hermanos lo vieron azorados pero entendieron su idea.
Más al cortar una de las ramas altas el hermano perdió el equilibrio y cayó del árbol ,espinando su cuerpo en la caída y lastimándose el rostro. El hermano de la llanura, sacó su aceite de olivo que usaba en la lampara y vela del Shabat y con él comenzó a limpiar el rostro de su hermano retirando las espinas. El hermano de los jardines, sacó una bolsita de aceitunas y un trozo de pan al que unto aceite y con ellas comenzó a alimentar a su hermano. El hermano del desierto una vez que se recuperó ,les regaló a cada uno una rama de las que había cortado en agradecimiento por cuidar de él.
En ese momento de oscuridad, la Luna brilló en lo alto y surgió una flor en cada una de las ramas. Lo cual hizo felices a los tres , así que decidieron partir de ahí.
Siguieron avanzando pero los niños mal vestidos los seguían, rogando por algo que comer. Esta vez , como ya iban a irse cada uno sacó de su bolso un trozo de pan ázimo, pan con levadura y pan de sémola y se los repartió a los pequeños . Al hacerlo estos se transformaron en ángeles grandes y luminosos, que tocaron cada una de las ramas, esta vez salieron más flores de ellas. Las tres ramas de flores de olivo eran aromáticas y hermosas, agrupadas en racimos de 10 .Las flores despedían el aroma que les recordaba la piedad y la compasión. Los hermanos partieron con júbilo de ahí moviendo alegres sus ramas , ya sin preocuparse por quién gobernaría .
Nuevamente al llegar a la orilla de un río se toparon con una mujer, quien les pedía agua para uno de sus hijos pequeños pues no tenía con qué darle de beber . El hijo de los jardines acercó un cuero para llenarlo de agua y compartir al hijo de la mujer. Le preguntó su nombre y ella le contestó que era María, Maryam para el hermano del desierto. El hermano de la llanura le regaló una lámpara para que viera el camino, el hermano del desierto una tela para que protegiese a su hijo. La mujer sonrió y mojó un poco las ramas de los olivos y los pocos botones que faltaban por abrirse surgieron , desapareciendo ella de su vista.
Pararon nuevamente en su andar pues hallaron una mezquita y encontraron ahí remedios para curar las llagas y enfermedades del corazón, a través del consumo del aceite.
Siguieron caminando y uno de los hijos narró cómo en aquella Región se decía que la noche antes de la Natividad del Señor ,florecían los olivos .Pero a la mañana siguiente ya tenían frutos, en un tiempo que no era posible para un árbol común. Esos frutos sanaban a quienes los consumían , así que en toda la región se supo de sus posibilidades y había quienes los arrancaban antes de que siquiera terminasen de madurar. Ahí se construyó una pequeña ermita donde dejar los restos de los cuidadores y los que les sucedieron en la obra.
Finalmente encontraron un largo camino lleno de árboles de olivo, que los dirigiría a la montaña.
Muy grande fue su sorpresa al llegar y subir , dado que las nubes antes espesas que no permitían ver el camino ,se iban disipando a su paso para llegar al palacio .Adentro había Alegría y luz , como una gran fiesta y estaba su padre, sonriendo al centro y esperando a los tres para recibirlos en un gran abrazo de amor.
Les preguntó qué significaban las flores del olivo. Cada uno trato de explicar lo que sucedió para obtenerlas pero que cada vez que surgían era por que pensaban en alguien más y no en sí mismos, por qué compartían, o eran bondadosos y caritativos. Entonces el rey les dijo que ya habían aprendido qué era lo que se necesitaba para guiar a sus pueblos en su reino. Los hijos se abrazaron mutuamente y partieron a sus tierras lejanas. Llevándose consigo una jarrita de aceite con una flor para recordar esta enseñanza y no volver a dejar que la nube les quitara la vista a lo más alto de la montaña.



