18. Picual
Muchos años después, frente a una fotografía de él junto a Bariquisio, su mejor amigo de la infancia, Hirónides, antiguo miembro de la Benemérita, habría de recordar aquella lejana tarde de verano de 1956. Entonces, los gritos del cabo Peñarroya, comandante de puesto de aquel pueblo olivarero situado en la comarca de La Loma, en Jaén, corrieron como un reguero de pólvora ardiendo por las calles de la pequeña localidad.
Vuelve Hirónides a carcajearse, quizá contagiado por los ecos pretéritos de las risas de su amigo, detenido por incitar a sus compañeros de cuadrilla a pedir mejoras laborales al dueño de la finca olivarera en la que iban a iniciar la recogida de aceituna, que aquel año había dado una cosecha tan excepcional que las ramas de los olivos estaban arqueadas por el peso de los frutos.
No ceja de reír por más que aquel incidente le costó un expediente disciplinario y la expulsión del Cuerpo. Pero mereció la pena ver la cara de sorpresa de su superior mientras Bariquisio, por orden suya, se bebía sin parar el contenido de la botella de aceite de ricino, que Hirónides había sustituido por aceite de oliva virgen de la variedad picual.



