215. Un Santo del Olivo

Maria del Carmen Ulloa Campoverde

 

–Es hora de partir, las promesas se cumplen –dijo Martín a Juan Vasquez, postulante  a hermano dominico.
–Pero tanto apuro, si aun el gallo no canta, todo está oscuro, no amanece.
–La luz de los rayos de Jesús ya alumbran y hay que sembrar para cosechar.

Vistieron sus hábitos, prepararon las mulas y en el asno los costales con herramientas, los pequeños arbolitos, extraídos de la rivera de la acequia de Huatica, con olor a menta fresca.
Día 1º. Con su pluma y tinta de pez, salimos a las cuatro para llegar a la hacienda Limatambo, sede de los Dominicos, bordearemos el lago y los ríos, pasaremos por los cañaverales y las chalas, pararemos en el campo de naranjas, donde viven los mulatos  que cultiva
7 de octubre de 1620, aflojaremos la tierra, que es árida y tosca. Debemos hacer surcos, recolectar piedras, atraer el río en acequia, para bañar, recogeremos huevos, desperdicios orgánicos y heces de aves, para reforzar esta tierra gris ,en marrón y húmeda, con oraciones a nuestra santa madre Virgen del Rosario, que nos da la bendición. No tendremos ayuda, los trabajadores de la hacienda, tienen otros menesteres que cumplir.
Volveremos al atardecer antes  del canto del tamal, hay que dar medicina a los enfermos, y las hierbas aromáticas recogidas en la alameda.
–A laborar Juan, Lishma nos espera.
La lluvia y los truenos, son raros en este gran desierto, camino a la colonia con el vuelo bajo de los gallinazos, con olor a carroña y muerte.
El priyor está molesto, todo fue desorden en la cocina, no supieron dar de comer a los indigentes, menos la hierba para controlar la fiebre y escalofríos.
–Padre, mañana será otro día, oremos, Dios proveerá. Los cielos se alegrarán. Cuando crezca el pulmón, que nos dará el aceite bendito.

Día 2º. 8 de octubre. La fiesta de mamita Rosario ha llovido nos ha facilitado el arado, los burros son dóciles, ayudan a abrir zanjas, que alegres devoran las zanahorias que las sacan con  si pezuña, bellas hojas tan verdes que se pierden en sus grandes dientes, llenadas las alforjas de agua, el frío helado es intenso, con aroma a leña encendida, olor  mazamorra de jora nutritiva y energética.
Es viernes nos quedaremos con los esclavos a festejar la devoción.
Nuestro primer árbol se llamará Rosario como nuestra virgen Maria y a metro y medio plantearemos a Dominguito, en honor a Santo Domingo de Guzmán.

Día 3º. La tierra labrada, ya vienen las aves e insectos, que fertilizan y alegran con sus cantos, el más bello de aquel de plumas rojas en el pecho, con una gran corona como rey, con pico negro o amarillo, vuelo alto y canto tan agudo como cisne llorón, le llaman Alcatraz de la rivera, pero en realidad es un Turtupilin.

Día 4º. Cambia el clima, Martín ha usado tela resistente, para cubrir su cabeza, tapar la nariz y usar como guantes para no dañar sus manos, Juan se da cuenta que Martín hay momentos que no camina, como un ángel se eleva, mientras ora, vuela la sementera de un lado a otro, aspirando los brotes, la tierra seca y árida, va tomando un verdor, brilloso con sombras al cielo, de un día para otro, zanahorias y rábanos afloran, para delicia de su jugo.

Día 5º. Los terrenos van cambiando como si luego de la faena, en noches silenciosas, los arcángeles y espíritus, decoraran la tierra con surcos, que son bañados por grandes afluentes de Huatica, Sullco y otros riachuelos de agua dulce y cristalina! Qué placer ver las primeras flores, acompañadas de abejas, que dan su miel, como dádiva del generoso creador!

Día 6º. Vagamos por los extensos terrenos, los jornaleros, sin paga, vienen a ayudar a compostar la tierra, los dos primeros brotes de Rosario y Dominguito , se van fortaleciendo, como si hubieran sido plantados, para brotar, con el riego bendito de lágrimas del cielo tan celeste con gran ventisca, rayos luminosos, arco iris, las nubes cubiertas de toda clase de aves, la Tortolita danza en el cielo, como fascinando a los Saltapalitos, Tordos, Águilas, Mosquetas, Cuculi,  Rabí blanca y toda clase de palomas. De inimaginable coro de aves.

Día 12º. Todas las hectáreas casi están cultivadas, acompañados a los fuertes olivos han brotado moras silvestres, increíble nogales, eucaliptos, madreselvas y tanta vida verde, que nadie las trajo, solo están ya dando sombra y frutos tan dulces cono los cantos sonoros de gaviotas curiosas que se alejan de los habituales, para abonar este bello lugar, cada día con más vida, incluso una curiosa ardilla y zorros comiendo manzanas y afilando sus uñas en la coraza fuerte del olivo, las hojas de verde crudo, las mordisquean para limpiar sus afilados colmillos, incluso uno de los osados zorritos de cola plomiza y manchas naranjas ha subido y con su pata ha jalado el primer fruto verde, que luego ha cambiado a un morado, guinda intenso, que ha cambiado su pelaje blanquiplomo como una mancha de sangre, como corazón de Jesús, que indica que Dios, alumbra el camino de la cosecha.

Día 16º. Martín, con sus manos benditas, ha plantado el primer ciento de Olivos Valencianos, según cuentan que llegó el cargamento en barco, que demoró toda una estación invernal, defendiéndose de un Atlántico tormentoso, tan lleno de huracanes, olas gigantes y animales misteriosos , cuentan que un pulpo de 5 metros, se trago lis brotes de olivo y para desaparecer esparció la tinta defensiva con color, olor y grasa a aceituna, pero siguieron viaje sin ser molestados, como una señal pintada en la proa del barco, como mercancía de Dios, que no debía ser capturada, rumbo a su destino. Las tierras de América

Día 25º. Las madres de los conventos han hecho un paseo rural con mulas, caballos y carrozas , han llegado a la hacienda para mirar la obra de Martín, que luce más entusiasmado, colocando lazos de colores, nombrando a cada  arbolito con nombres de la biblia: tramos a Pedro, Santiago, Judas, Pablo. Ha pensado que las religiosas amadrinen y siembren, colocando sus nombres: Sor Cleofe, Sor Caridad, Sor Trinidad, hermanas Magdalena, Francisca, Tolomea, infinidad de nombre de las visitantes, como de las niñas y niños del orfanatorio, que no olvidaron la visita campestre, un domingo silvestre.

Día 36º. Se termina un ciclo, Lishma requiere a Martín, en poco tiempo ya llega el aceite para las mágicas curaciones en la piel de los menesterosos, sobre todo a los que han enfermado de lepra, separados en el viejo Rímac, en el lacerato llamado Lázaro, como recordando a «Lázaro levantate», alivian la piel y Orán por el bienhechor que alimenta cuerpo y espíritu con amor al dios crucificado
«Hermanos hay mucho por hacer le dice a los leprosos, que cultivan limonelo, azhares y malva, que restablece yakeja otras enfermedades
En el altar dominico el aceite de oliva arde en bellas velas, adorando la imagen de nuestra Rosario, los devotos rezan el santo rosario con cantos suaves como susurros de angelitos, aguardando los milagros solicitados en las almohadas, en silencio confeso de sus almas

Día 52º. Son más de trescientos arbolitos que dan vida flora, fauna y diversión de los humanos, ya es obligatorio pasar un día rural en la hacienda Limatambo   que ahora acoge grutas a la virgen del Rosario, San Isidro, San Santiago y otros venerados del imaginario popular, Martín no pierde la alegría, de ver los campos con tanta vida, que no imaginaba pueblo, esclavos, autoridades, todos hermanados a los cultivos del olivo, símbolo de paz, en la paloma de Noé, tantos nombres con sus lazos de colores, incluso los difuntos tienen su nombre en el arbolito más frondoso llamado Serapio  con su cruz de los siete vientos, esperando la resurrección.

Día 72º. Cierto domingo llegó el virrey con la tropa y familia para ver como los frondosos olivares eran cultivados con gran amor. Don Diego Fernández de Cordova, quien proboó el pan de aceituna verde sevillana. Con aceite de oliva macerado con hojas de orégano y eucalipto, quien pidió respetuosamente Martín, un olivo llamado Diego con bufanda blanca con su escudo real, a lo que Martín –Diego se llamará su merced, pero la casa real, el árbol no sabe leer, solo florecer– asintió con risa juguetona.
El virrey comprendió que la vanidad no estaba en este gran campo donde ya crecían más de trescientos olivares, cada cual más hermoso, pero Rosario el primero, es el que más fruto da y su aceite con ajo y cebolla, en sopa. !Delicioso!

Día 85º. Tan milagroso era Martín que cierto día llevo al gran campo a su perro Bernardino. A su gato Serafín y al ratón Andrés, ellos comían del mismo plato, adobo de aceituna con pan tostado, sin pelearse disfrutaron el gran día de paseo.

Día 150º. Época de sequía, pero Martín construyó pozos y tambos con agua tratada. Para que el gran campo no sufra, incluso cosió capuchas para proteger el fruto del inclemente sol, que fue quemando otros frutales como Palta. Maracuya, tumbo, níspero, fresa. Así que rezó con mucha fe al hacedor del mundo: «Oh señor, a tus pies me postro y pido la mano bendita, el dedo justo, proteja los sembríos. «Confió en tu poderoso valimiento para que intercediendo ante el Dios de la bondad, me sean perdonados mis pecados y me vea libre de males  y desgracias. Alcanzarme tu espíritu de caridad y servicio para que amorosamente te sirva entregado a mis hermanos y hacer el bien. Así sea. Amén»
Cuentan que al terminar de orar nuestro legó volaba por los aires, con nos baldes de madera bañando los arbolitos de forma tan graciosa, que todos reían sin temor,  ya que las aves lo acompañaban en su vuelo salvador.

Día 175º. El pryor anuncia que el mulato y donado por sus padres don Juan Portes de la orden Calatrava, caballero español. Y su madre negra liberta de Panamá. Ana Velasquez, el joven de quinceaños, aceptado como sirviente dominico Juan Martín Porres Velasque. Nacido en Lima el 9 de diciembre de 1579, ha enfermado, sin saber la causa, oran por rocoto. Tablecimiento y pronto retorne. A cumplir su promesa de quinientos árboles de Olivo sembrados.

Día 180º. Martín ha cumplido su misión, el aceite milagroso, combinado con todas las especies es un tónico, que restablecer la salud, incluso al virrey, Luis Fernández de Cabrera, lo curo de fiebre intermitente con macerado de aceituna verde con pisco y aji rocoto, comido machacado en puré tres veces al día.

Día 360º. Misión o milagro cumplido, el olivar ya es un hermoso campo de verdor impactante. Kilos y litros de aceituna, los dominicos y su virgen protectora, comercializaron la producción en el virreinato y capitanías aledañas, así como el tonel de aceite llevado a Roma, para el papa de entonces, que dijo –esta calidad sí merece llamarse «Fray Martín!, el «Beato Martín», lamentablemente ya Martín estaba en casa del creador.
El parque el Olivar en el siglo XXI aún conserva los arbolitos de olivo de Martín, en medio de gigantes edificios y comercio de la turbulenta ciudad actual.