196. Destellos del paraíso

JJLon

 

Para algunos, la felicidad sería vivir al lado de playas paradisíacas acunado por un verano sin fin. Para otros, tras meses interminables de espera, contemplar el amanecer de las vacaciones. Y todo ellos coincidían, en todo caso, en que los bolsillos estuviesen tan llenos que crujiesen las costuras. ¡Qué sabrán ellos!

Un torrente de sensaciones inenarrables le envolvía como una bendita aura que le aislaba de las marejadas del mundo exterior. Los problemas podían seguir allí, esperando, pero ahora importaban un pimiento. Solo quedaba esa vorágine de placer que le hacía por unos instantes creer lo que sería rozar el séptimo cielo.

Saboreó con deleite el último trozo de su buena tostada, generosamente regada de aceite de oliva virgen extra, y de golpe esa especie de paraíso se desvaneció.  Se acababa la pausa que ofrecía uno de los mejores momentos del día y volvía la cruda realidad; había que  adentrarse nuevamente en la selva existencial.