123. Cuando lleguen los festejos

Aromas

 

Si las olivas supieran las esperanzas que guardan en sus almas quienes viven del producto de la gesta, seguro no dejarían un solo brote sediento.

Los hombres no dejarían la tierra sin remover cuando es llegado el momento en que la savia descansa, para renacer tan luego cuando se gestan los frutos con su color esperanza.

Los pájaros sueltan alas, hasta interrumpir el vuelo, llegando a los olivares que suman años y anhelos. Saben de sobra las aves el valor de su alimento.

Una cosecha tras otra, el aire es como un pañuelo para secar el sudor de las frentes, de los cuerpos y por qué no de los sueños que se tejen , entre la tierra y el cielo.

En las casas se palpita el rinde, los presupuestos, es bienestar que conllevan el trabajo y el esfuerzo.

Aceites han de servirse junto al pan crujiente y fresco, junto a los quesos y fiambres cuando llegan los festejos, por la gracia recibida; vivir en paz y contentos.  Por una nueva cosecha, que hará más grato el invierno.